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Una de las formas más simples que hay de saber si nuestra empresa goza de una buena “salud” financiera, es la de calcular el fondo de maniobra.

Desde el punto de vista técnico, el fondo de maniobra es la diferencia que existe entre el activo y el pasivo corriente, o, dicho de otro modo, la diferencia que hay entre las existencias, derechos de cobro a corto plazo y tesorería; y las obligaciones de pago a corto plazo (con corto plazo hacemos referencia a toda aquella operación que puede ser resuelta en menos de un año de plazo).

Una vez se realiza la operación, los resultados pueden ser clasificados en tres parámetros, que nos harán conocer más de cerca la situación económica por la que está pasando nuestro negocio:

>> Fondo de maniobra positivo: a priori, es lo ideal, aunque no obtenerlo no tiene por qué significar que la compañía va a quebrar. Más adelante mostraremos estas excepciones.

>> Fondo de maniobra negativo: para la mayoría de las organizaciones, este es el peor resultado, ya que significa que no pueden hacer frente a las obligaciones de pago a corto plazo. Sin embargo, existen matices, como los supermercados o grandes superficies.

>> Fondo de maniobra igual a cero: se considera que esta situación es el punto inicial de riesgo, ya que es muy probable que este resultado haya sido porque que el activo corriente está financiado con préstamos a largo plazo.

Así, el fondo de maniobra ideal dependerá de la propia empresa y de su sector, aunque se recomienda que se encuentre en una ratio aproximada de entre 1,5 y 2. De hecho, si se encuentra por encima de 2, es el momento perfecto para que puedas empezar a invertir, ya que cuentas con suficientes fondos para hacerlo.

Si tomas esta decisión, recuerda que es muy importante hacer previsiones de tesoría.

Entonces, si tengo un fondo de maniobra negativo en mi empresa ¿entraré en suspensión de pagos?

Entonces, si tener un fondo de maniobra negativo puede no ser tan malo, ¿cuál es el mejor balance para mi empresa? La respuesta es simple, depende.

De hecho, tener un fondo de maniobra negativo, tal y como ya te adelantamos antes, aunque no es deseable, no es siempre sinónimo de quiebra y cierre. Pondremos dos ejemplos:

En el primero, un supermercado, como puede ser Carrefour, Mercadona, Hipercor o DIA, puede operar y seguir funcionando, a pesar de estar en negativo. Estas superficies centran su línea de negocio en vender productos al contado y, con ellos, obtener un plazo de cobro inmediato, por lo que no tienen problemas de liquidez en su tesorería. Sin embargo, estas compañías pagan a sus proveedores en un medio/largo plazo, por lo que su fondo de maniobra va a ser siempre negativo, sin que ello implique que vayan a cerrar.

De hecho, en estos casos, lo que se suele hacer es diferir (o alargar) el período entre cobros y pagos, de forma que, gracias al porcentaje elevado de liquidez que obtienen a diario, se evitan problemas de tesorería.

El segundo ejemplo, son las empresas que venden electrodomésticos, es decir, la venta al por menor. Este tipo de negocios tienen un fondo de maniobra negativo mayor que otro sector, debido, como ya pasaba en el caso de los hipermercados, a la naturaleza del propio sector. Operan con inventarios que rotan poco, además de vender productos que se cobran a plazos largos (lo que se denomina “ventas a crédito”), lo que hace que el pago a los proveedores venza antes de que se cobre a los clientes.

Con estos dos ejemplos has podido comprobar que los números hay que interpretarlos según cada empresa, y que no existen estándares que se puedan aplicar a todas. Por ello, recomendamos el uso de herramientas que ayuden a poder tener actualizados los datos para su posterior análisis y uso en la toma de decisiones.

Dicho todo esto, siempre vamos a buscar tener un fondo de maniobra positivo, así que ¿cómo solucionar un fondo de maniobra negativo?

Esto son algunas recomendaciones, pero, tal y como ya hemos advertido, cada organización es diferente y puede que te sirvan todas o solo algunas.

  1. Dado que una de las variables para el cálculo del fondo de maniobra es el cobro, es lo primero que debes mirar. Mejorar la gestión de cobro a clientes, intentando que se ajuste a los plazos acordados y revisando esta información de forma semanal o quincenal, para evitar imprevistos a final de mes.
  2. Si en algún momento has tenido que pedir un préstamo a una entidad bancaria, una solución es solicitar una renegociación de la deuda. Por ejemplo, si es a corto plazo, pasarla a largo, así, bajará el pasivo corriente y, con ello, se compensa el fondo de maniobra.
  3. Ampliar el capital: a veces, la situación es muy mala, pero se puede redirigir, solo necesitas algo más de tiempo. Con el covid-19, muchas empresas han visto como pasaban de tener un negocio rentable y en funcionamiento, a uno casi en situación de cierre. Tras un estudio financiero y, si lo necesitas, una consulta con profesionales, puedes paliar ese momento ampliando el capital, mediante la búsqueda de inversores. O, aportar dinero como socio, es decir, hacer un préstamo a la empresa.
  4. Vender parte del activo fijo de tu compañía. Esta opción suele ser de las primeras que se realiza, es decir, vender aquello de lo que puedes prescindir, al menos, durante ese momento, con el objetivo de obtener mayor liquidez. También puedes vender un activo y cambiarlo por otro más barato o, al menos, buscar una alternativa menos costosa, por ejemplo, en vez de tener una flota de furgonetas en propiedad, contratar un renting o leasing.

Estas son solo algunas ideas que puedes llevar a cabo para evitar o salir de una situación de fondo de maniobra negativo.

Si tu empresa se encuentra en esta situación y necesitas ayuda dentro de tu departamento financiero, ofrecemos servicios de asesoría y acompañamiento de tu negocio en situaciones de riesgo y/o crisis. Contacta con nosotros o concierta una cita, somos una consultora financiera en Sevilla.