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La Ley de Segunda Oportunidad es un mecanismo legal que pretende salvar la mala situación financiera de particulares y autónomos, debido a una situación de endeudamiento.

Regulada en la Ley 25/2015, se aprobó no solo para solventar la situación de deudores y que tengan derecho a “empezar de cero”, sino también para salvaguardar, en la medida de lo posible, el cobro de los acreedores. Así, ambas partes obtienen su ayuda, cumpliéndose esta doble función.

El procedimiento es igual para particulares y autónomos, la diferencia únicamente reside en como se inicia: los primeros deben hacerlo ante notario; los segundos ante el Registro Mercantil.

¿Cuáles son los requisitos para poder solicitar la Ley de Segunda Oportunidad?

En primer lugar, que dicha persona física no tenga antecedentes penales y que la deuda sea inferior a 5 millones de euros. Además, no puede haberse acogido a esta ley en los últimos 10 años, no puede estar en concurso de acreedores, no debe tener homologado un acuerdo de refinanciación y, por último, no debe haber rechazado un puesto de trabajo acorde a su cualificación profesional.

Un punto que hay que tener en cuenta es que la Ley de Segunda Oportunidad no debe ser tratada como una forma de poder eximirse de los pagos, ya que se tiene en cuenta, dentro del procedimiento de solicitud, el historial crediticio del deudor que la solicita.

Así, va dirigida a aquellos particulares y autónomos que siempre han estado al día de sus pagos pero que, por una circunstancia excepcional, se encuentran atravesando una delicada situación económica.

Para las empresas existe también un mecanismo similar pero que regula la situación de las entidades: la Ley Concursal, que entró en Vigo en 7 de mayo de 2020.

¿Cuáles son las medidas introducidas por la Ley de Segunda Oportunidad?

En primer lugar, el acuerdo extrajudicial de pagos, que consiste en la renegociación de la deuda contraída con los acreedores, buscando siempre que se pueda satisfacer el máximo posible de la deuda.  Este punto de negociación, se pueden llegar a acuerdos de pagos en plazos, esperas o incluso a quitas (parte de la deuda a la que renuncia el acreedor con el propósito de asegurar el cobro del resto).

La idea es buscar siempre una satisfacción de ambas partes, de forma que se pueda pagar una parte ahora y otra en el futuro, evitando la frustración de los receptores. En esta renegociación estará presente siempre un juez o un mediador concursal, de forma que se llegue a un pacto lo más beneficioso posible para ambas partes.

Un dato para tener en cuenta es que mientras duren las negociaciones, no se puede ejecutar ningún tipo de acción sobre el patrimonio de la persona deudora (hasta en un plazo máximo de tres meses).

En segundo lugar, y siempre y cuando no se haya llegado a buen puerto con el acuerdo extrajudicial de pagos, el deudor se podrá acoger al beneficio de exoneración del pasivo insatisfecho, también conocido como BEPI.

En caso de necesitar llegar al mecanismo BEPI, será un juez, tras el estudio de la situación de ambas partes, el que determine si el particular o autónomo puede liberarse de toda la deuda o parte de ella.

Aquí, existe la posibilidad de recurrir a ciertos mecanismos, como la dación para pago o la dación en pago que, en palabras de la RAE, consiste en “la transmisión al acreedor o acreedores del dominio de una cosa en compensación de una deuda”. 

Sin embargo, esta decisión no tiene por qué ser definitiva, es decir, si los acreedores creen que se ha utilizado la Ley de la Segunda Oportunidad de forma fraudulenta, podrán recurrir el fallo. Esto suele ocurrir cuando, y hay que probarlo:

  • El deudor incurre en circunstancias sospechosas, es decir, en las que no deberían haberle posibilitado acogerse a la Ley de Segunda Oportunidad.
  • Si mejora la situación económica del deudor, de manera que pueda hacer frente a sus deudas previas.
  • Si se incumplen los compromisos de pagos pactados en alguno de los acuerdos.
  • Si hay un descubrimiento de que hay ingresos, bienes o derechos que habían sido intencionadamente ocultados.

Como has podido comprobar, existen procedimientos legales para poder subsanar una situación económica desfavorable. Debido a la crisis del covid-19, muchas empresas y autónomos han visto como sus ingresos mermaban y sus negocios se resentían. En Outsourthink, estamos especializados en ayudar a todo tipo de organizaciones a hacer frente a sus deudas, sanear sus cuentas y solicitar financiación a través de la negociación bancaria o búsqueda de inversores externos.

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