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La Due Diligence es una auditoría, es decir, una investigación que se realiza para examinar con detalle cada una de las áreas de una empresa. Su traducción al español es “diligencia debida” y, como su propio nombre indica, es una forma de asegurar que la entidad está al día con las obligaciones legales y fiscales.

Este tipo de revisión suele ser realizada por consultores externos, en el contexto de una compraventa (o M&A, como también se conoce a este tipo de operaciones, que significa Mergers and Acquistions, fusiones y adquisiciones). En definitiva, si quieres vender tu empresa, ten claro que seguro tendrás que realizar una due diligence, para verificar que todo está correcto y en orden y evitar cualquier riesgo.

Realmente, aunque se suele enfocar desde el punto de vista financiero, las inspecciones se llevan a cabo en todas las áreas de la empresa, desde Recursos Humanos, departamento Comercial, área técnica, etc. Los inversores necesitan tener toda la información, una visión 360, antes de realizar cualquier tipo de propuesta de operación de compraventa o cambios en los órganos de administración.

Pero ¿cuál es la diferencia entre una due diligence y una auditoría? A priori, puede parecer que son dos procedimientos similares, sino iguales, aunque tienen sus diferencias, que explicaremos a continuación:

  • Objetivo o por qué se realiza: mientras que una due diligence sirve para informar a los posibles inversores, una auditoría es una evaluación de los estados financieros de una empresa, bien porque desde la junta de socios se pide o porque se quiere intervenir la entidad.
  • Alcance o hasta dónde se llega: una auditoría cubre, normalmente, los últimos 6 meses o un año, y es desde el punto de vista contable-financiero. Una due diligence es más actual y, aunque debe contener información con cierta antigüedad (por ejemplo, si hay préstamos vigentes o financiación externa), lo importante es saber si en el momento en el que se va a realizar la compraventa, la compañía tiene al día y cubiertas sus obligaciones económicas.
  • Quién lo realiza: a priori, puede parecer que tanto las auditorías como las due diligences son realizadas por los mismos profesionales, ya que son procedimientos parecidos. Sin embargo, mientras que las primeras generalmente son llevadas a cabo por auditores; en las segundas intervienen equipos de trabajo completos, como consultorías especializadas, como es el caso de Outsourthink.

Fases de una Due Diligence Financiera

En cuanto a qué pasos o fases hay que seguir para llevar a cabo una due diligence, podemos definir las siguientes:

1 – Planificación: es una primera toma de contacto entre la consultora o profesional y la empresa en cuestión. Aquí, se planifican las tareas que se van a realizar y la documentación necesaria para ello.

2 – Ejecución: es la puesta en marcha de la due diligence. Un aspecto que destacar es que es esencial que el cliente (la entidad) se involucre y aporte durante todo el proceso. Por eso es importante mantener una comunicación fluida y constante, ya que se van a profundizar en datos relevantes del negocio y que son parte de su core. Esta etapa se divide, a su vez, en diferentes pasos:

  • Entender y analizar el negocio: hay que saber cómo funciona, ver su evolución y conocer y medir sus principales métricas. No es lo mismo una empresa de servicios que de productos, ni un ecommerce a una que vende a través de tiendas físicas.
  • Calcular la rentabilidad de la empresa: a través de los ingresos y gastos, se calcula el EBITDA, con el que podremos hacer una predicción de la rentabilidad de la compañía.
  • Analizar flujos de caja: con esta parte se pretende conocer hasta qué punto la empresa tiene capacidad para generar caja (liquidez) o si necesita algún tipo de financiación para mantenerse.
  • Estudiar los activos y pasivos: aquí se miran diferentes parámetros, como el nivel de deuda neta, o la infravaloración o sobrevaloración de algún activo.
  • Proyecciones financieras: se comprueba que las hipótesis de escenarios posibles son lo más fiable posible, teniendo como base los datos recopilados y analizados. Es importante estudiar la evolución del negocio, comparándolo con la información histórica.

3 – Conclusiones y cierre: la última etapa de la due diligence se centra en presentar todo lo recopilado y analizado en un informe. Además, debe ir acompañado de conclusiones, es decir, interpretación de todo, para que los inversores puedan evaluar su quieren seguir adelante o iniciar el contrato de compraventa.

Una vez finalizada, es muy común llevar a cabo otras en diferentes departamentos, sobre todo si la organización que se va a adquirir es mayor que una pyme. Entre otros procedimientos, la due diligence financiera se acompaña de:

  • Análisis de la información de gestión
  • Análisis de aspectos organizativos
  • Análisis de aspectos medioambientales
  • TIC (Tecnologías de la Información y Comunicación)
  • Análisis de Recursos Humanos
  • Análisis comerciales

En Outsourthink sabemos la importancia de confiar en unos profesionales que te ayuden con los aspectos más importantes de tu negocio. Por eso, ofrecemos nuestra experiencia como principal valor.

Si necesitas ayuda con algún aspecto de tu empresa, estás en una situación de crisis o quieres asesoramiento, contacta con nosotros.